miércoles, 15 de septiembre de 2010

Ignacio Macha




Ignacio Macha
Egresado de la Pontificia Universidad Católica

jueves, 2 de septiembre de 2010

Jaime Romero










Artista Visual





Estudió en La Pontificie Universidad Católica del Perú
Facultad de Artes Plásticas,Especialidad en Pintura y Dibujo.
Fué miembro docente de la Pontifice Universidad Católica hasta el año 2009.De 1997 al 2009,fué miembro docente de la Escuela de Arte Corriente Alterna.

Con muchas exposiciones individulaes y colectivas, premios en distintos concursos a nivel Nacional y en el exterior, a formado parte de jurados calificadores en concursos. Sus obras están en Colecciones Públicas y Privadas,como en distintas coorporaciones. Los invito a visitar su página y conocer su obra.


http://www.jaimeromero.net/home.htm

lunes, 16 de agosto de 2010




Foto, Erika Meier, Lima.

La belleza no es un lugar.





Origen

No saber
no pensar que esta luna
que esta calle
se levantan sobre ti sin piedad
para alcanzarte antes que empieces
a salirte del mar y llegues
a nosotros
desierto.


Intrusos

Algo huye en mí
Algo permanece
Deseo contra deseo
Abismo para subir al mundo
y bajar hasta tu cuerpo.

Frente al mar frente al espejo:

¿Qué sueño nos murmura
nos despide
nos perdona ahora
para hundirse otra vez en la noche?


Nachiketas

II

Regálame la primera palabra
o la última, Nachiketas
Nada diré
No contaré nada

Para irme, regálame esta noche:
la historia de los cuerpos encontrados,
el extravío inútil,
el inútil afán de seguir
a quien nunca estará a nuestro lado

Regálame esta vez la primera palabra
o la última
La cubriré de calles, de olas,
de colores transparentes
porque yo también me pierdo
en esta historia, Nachiketas
Como todos nos perdemos en nosotros.


Conversación con Alejandra

Y no he de transcurrir en ti
No he de elegir entre la muerte y tu destino

En el camino que es sólo camino de noche,
en el vino que guardas, en el pan que comerás del viento,
escucho tu nombre, asustado

A cada página añado otra que no es sino el instante
en que te encontré
pálida entre tantas certezas.
Cuando tu historia
se sentaba en mi mesa
y acompañaba mi destierro

(¿Desterrado de qué?
¿Desterrado de dóndes?¿de cómos?¿de quiénes?)

En la certeza habitaba la duda y la duda corría
como un niño por tus ojos.

Supiste que el tiempo no eras tú y gritaste:
En el centro de la belleza habita un dios
Y cada ventana que se abre nos abre otra ventana.

La luz se ha vuelto calle, río, serpiente.
Y yo que soy de piedra ¿con qué alas volaré hacia mí?


Cuando caías,
una palabra
te contuvo.


Conjuro

Si mis palabras crecen en ti
y tus palabras crecen en mí,
estaremos a salvo, hijo mío

Nuestros destinos caminan
más allá de nosotros

Somos la esfera que arde
y se convierte en mar,
en lluvia,
en lágrima

Y ese silencio cómplice nos obliga
a callar
sin palabras que guardar en el diván
sin secretos que desnudar en esta plaza
en la que ahora estamos juntos para
volver a todas partes
Hijo mío: yo también soy tu hijo

Es lo mismo crecer
que detenerse en tu mirada

Aunque estemos perdidos somos dos los encontrados
Al borde del camino somos el único camino
El uno para el otro invocando el origen de todos

Ahora somos todos, hijo mío:
el destierro el regreso
el no haber partido jamás de este
lugar y haber visto cómo
van las huellas a buscarnos

Somos eso, hijo mío
Y las palabras nos ayudan a cruzar
estas calles vacías
Y en ellas, sólo nosotros
seremos otra vez nosotros.


Señales de Tierra

Deja todo lo que tengas:
La tarde que te abruma
el solsticio de invierno en tu memoria
la falsa plenitud de estar ausente
la luna que se esconde entre tus venas.

Que nadie te distraiga de lo que no ves,
porque lo verás todo.
Y todo lo habrás olvidado.

Sigue tus pasos
Ellos te guiarán hasta el tiempo que habitas.
Una luciérnaga como un aro de agua y luz escanciará tu camino.
Sigue la voz que no te habla.
Sigue la piedra que se aleja y no te apartes de sus huellas.
Síguela hasta entrar en un bosque irremediable,
que escapa desde siempre.

Y regresa a ti.


Juan de la Fuente

Jc de la Fuente, Las barcas que se despiden del sol





(oración)


La noche se ha extraviado
en mi jardín el viento se ha perdido
la luz lo borra todo
el pez tierra me ha hablado
y el agua de su voz se ha vuelto barro.

estoy aquí.
sólo la muerte me acompaña.

le hablé de ti y me dijo:
¿vas a romper la ola que aún no ha crecido?

entre invisibles edificios vi tu cuerpo emerger como el cielo.

soñé que me hablabas

yo sé que me hablaste.

y llegué hasta aquí


fué en el cielo: las hojas y los peces aleteaban
las estrellas despertaban a las piedras
cada ola era una palabra nombrando a la playa

fué en la arena: el tiempo bebía de la noche
el hombre decidía callar y no dejaba de gritarlo
la mujer corría como el agua y no calmaba su sed

los símbolos del cielo y de la arena
hurgaron los caminos de tu frente: el sol salió por tus ojos
la luna se escondió en tu mirada

amaneció la noche




Jc de la Fuente
Las barcas que se despiden del sol
Tranvías Editores

EUROFOBIA, Paola Paula.

VII


ESTÁS
te he visto como a la niebla
envolviendo una mañana
entre humo retratado
me paro frente a tu ojo
Grande como un gran espejo
te reconoce mi ser
excesivamente púrpura

Ríes, tengo vértigo
del plumaje y el pico
beso el corazón de las lilas
los estambres del cuello iluminado
una almendra aparece desbocada
en espiral
me muestra un camino hasta el centro
tejido de luz entre sombras
en el claroscuro surge un encuentro nuevo
Eternidad, eres una foto
Y no puedo adivinar tus afanes





XVI
ESTA ausencia de bisexual musa
es tan terrible
antes creía que podía decir soy poeta
pero he buscado
y encontrado un camino escalonado
de carencia
en el hueso profundo
de la andina flauta
espigado ombligo
grueso-orgasmo
tubular monólogo
emergente
me recuerdan que hay
estantes con muchos libros
que no acabaré




EUROFOBIA, Paola Paula
por el ojo de una aguja-Editorial

No vales una Bala, Michael Jiménez Melchor.


ME DEJASTES CAMPOS MINADOS


sin decir una frace
sin mover los labios
respiro
no puedo evitar pensar en ti

llegó el ocaso de este día

mil pájaros vuelan lejos de sus nidos
se llevan mi sonrisa a lugares altos
donde no puede llegar mi sombra

mis libros están vacíos
has acabado con todos ellos
los has dejado por la cama
el sillón:
lugares que ocupaste
y que ahora
son como campos minados
donde tampoco la luz se acerca


Michael Alberto Jiménez Melchor
Lima 1981.
Editorial Zignos